sábado, 22 de abril de 2017

IRRUMPIÓ EL ALBA EN PRIMAVERA.

Saliendo lentamente de los días cortos
vamos estirando la vida con la luz,
por los caminos de lluvia embarrados,
o secos por la apagada y eterna sequía,
hundiendo los pies en las arenas doradas
limpias por tantas olas de agua volcada
desde un mar gris, azul añil o celeste claro.

O al revés, andando cara a montaña,
atravesar montes, montículos y veredas
con arboledas que se agitan al pasar
para obsequiarnos con aquel himno
de tan inmortal llamado Internacional
mientras las hojas forman roja guirnalda.

Aunque sea un atrevimiento infantil
o un deseo en la realidad infundado
bienvenidos resplandores amigos
que os volcáis a un estío a construir
desde las marchitas plantas invernales
a los renovados manjares del color.

En los agotados surcos del invierno
nuevos brotes alzarán espigas de oro
mientras el verde enroscará las cañas
creando de las flores largas vainas
encarnados tomates y pimientos
nuevos higos y racimos de miel y vino.

En la tierra granarán las sementeras
en el mar saltarán los peces a las redes
tierra y mar juntarán los destinos
de gentes que quieren trabajar y vivir
y tienen que vivir para trabajar si pueden
sumando al fin del mes sólo el agobio.

Con alpargatas o con zapatos viejos
con mono azul camisa blanca o uniforme
en ruidoso taller o en alto andamio
en zanja abierta por aguja y pala
bulle el mundo que construye la vida
agotando muchas veces la vida propia.

Invierno primavera verano otoño
acompañan los retos del vivir o subsistir
el tintineo de unas cañas repartidas
entre humildes mesas proletarias
el abrazo de hombres y mujeres
que quizás un día sea de sólida unidad.

Amigos y amigas, compañeros, camaradas,
que la noche os depare descanso o alegría
mejor las dos cosas al mismo tiempo
mañana nos encontraremos de nuevo
cuando en Levante despunte el día
y por Poniente se despida. Allí estaré.








QUE EL VERDE, EL AZUL Y EL DORADO ACOMPAÑEN  Y DEN VIDA AL ROJO SOLIDARIO.











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