viernes, 17 de noviembre de 2017

MARTA ROVIRA, UNA FARSANTE QUE JUEGA CON LA VIOLENCIA Y LA MUERTE. O PRUEBA LO QUE DICE O A LA CÁRCEL.

Marta Rovira es la Secretaria General de ERC. Se entiende por tanto que habla en nombre de esta organización y no sólo a título personal. Y si no es así, que ERC lo desmienta y haga lo mínimo que debe hacer cuando una energúmena dice falsedades que pueden costarnos caras, dimitirla de forma fulminante. No han tenido bastante con el trágico culebrón de mentiras, falsedades, movilizaciones a lo nazi, y provocaciones de todo tipo, dividiendo a la ciudadanía por una quimera irreal, falsa y demagógica y produciendo graves enfrentamientos sociales, humanos, familiares  y de todo tipo, de los que costará salir, que ahora se atreven a poner el listón de la ignominia política en lo más alto: que no han declarado en serio la república porque hubiera habido un baño de sangre. 
Para mí, que no he creído ni un momento lo más mínimo de su ficción y que la he denunciado intentando abrir los ojos a muchos engatusados, me es difícil creer que personajes como la tal Marta Rovira sea capaz de decir barbaridades tales. Ella y personajillos que gozan de privilegios económicos y prebendas de todo tipo en sus funciones políticas, que hablan y vociferan lo que les da la gana contra todo y todos al tiempo que acusan al estado de autoritario y franquista, que son capaces de llamar fascistas y franquistas a los que no aceptamos o que desmentimos sus mentiras y fechorías, en vez de constatar el fracaso de su aventura nazional -secesionista tengan aún la indecencia moral y política de continuar por el mismo camino, aumentando el tono de sus embustes con la peligrosa acusación de que han evitado un baño de sangre con su renuncia. 
¿Han denunciado ya las autoridades y el  gobierno ante los juzgados a esta farsante por tan graves acusaciones y para que las pruebe? Si no lo han hecho, ¿a qué esperan?

                        LA SUSODICHA MARTA ROVIRA.

lunes, 13 de noviembre de 2017

MONOTEMA IDENTITARIO: CUANDO LAS PALABRAS SE CANSAN, EL CEREBRO ENTRA EN CAOS Y LOS SENTIDOS SE ADORMECEN.

Llega un momento en que uno lo ha oído todo, o cree haberlo oído todo, intentando encontrar en los discursos, por zafios que sean, briznas de realidad histórica, de estructura ideológica y política que vaya más allá de la propaganda identitaria y supremacista ancestral o, simplemente, del buen sentido común, en algunas de las palabras pronunciadas o vociferadas. Inútil, desde el principio al fin, en un crescendo inacabable, por más que la realidad se carcajee. Se han ido poniendo los pilares de una ficción que, como toda ficción, acaban creyéndose sus creadores y sustituyendo toda la realidad por la misma. Pero, como no hay nada gratuito, debemos buscar los orígenes y causas de tamaña actuación para que sea capaz de engendrar viscerales, vacuas y multitudinarias adhesiones, y los intereses que hay detrás de ello. 
Simplemente señalemos unos inicios del proceso que estamos viviendo actualmente: en el año 2006 en Catalunya no había ninguna exigencia de masas para la reforma del Estatut ya que , en general, había un amplio acuerdo o aceptación del mismo como instrumento válido para el ejercicio de las actividades económicas, sociales y políticas. Los que propusieron la reforma no buscaban la mejora de las condiciones de vida  y de trabajo del pueblo al que tanto citan para hacer lo que les da la gana, ni un mejor funcionamiento político, ni en Catalunya ni en el conjunto de España, sino que les movía exclusivamente sus afanes de protagonismo político, compitiendo entre si. En este caso concreto, el deseo del PSC de competir por el gobierno con CIU en el campo del nacionalismo y no en el de las políticas sociales diferentes,  que sería lo lógico en una opción socialdemócrata. Un deseo avalado por el PSOE, por el presidente Zapatero y su gobierno, y acompañado en Catalunya por ERC y los de Iniciativa y EUiA como fieles subalternos. Y convirtieron un Estatut de 50 artículos que funcionaba aceptablemente, en una especie de Constitución retórica de 250. 
Las peripecias en torno a su aprobación, reprobación y matizada modificación por parte del Tribunal Constitucional me las ahorro ya que no son el elemento que inicia la situación que estamos viviendo actualmente, aunque se citen y manipulen como excusa. Esa situación se inicia con virulencia cuando en el marco de la crisis financiera que se inicia en 2007, el gobierno de CiU, que ha sustituido al Tripartito del PSC, ERC, ICV-EUiA, toma una serie de drásticas medidas de privatización de empresas y sectores públicos y de recortes sociales y laborales de carácter neoliberal, que son ejemplo para hacer lo mismo en toda España, argumentando que las toma porque el Estado no les da los recursos que necesita y les corresponde. De ahí nace el "España nos roba", engañando al respetable que se deja engañar, y el proceso de movilizaciones por la independencia, camuflado detrás del "Dret a decidir", vergonzante forma de hablar de un inexistente en España "Derecho de autodeterminación".
Y cuando Catalunya, España, Europa y el mundo, necesitan más que nunca la presencia organizada de una izquierda que ponga orden en la política, que abandere la defensa de los derechos de la mayoría de la sociedad, los trabajadores y las trabajadoras que venden su fuerza de trabajo en el mercado y que crean toda la riqueza económica y social, esta izquierda se difumina, acepta los programas conservadores, abraza, tolera o es cómplice de los nacionalismos, de raíz conservadora o reaccionaria como siempre. Y así estamos. Ahora se trata de restituir la verdad, acabar con las demagogias y recuperar la política como forma civilizada de convivencia en la cual cada cual pueda defender lo que considere oportuno sin menoscabar la libertad de los otros para hacer lo mismo. Y que sea el análisis serio, el debate, la propuesta política, la democracia y la relación de fuerzas entre unas y otras opciones lo que tenga capacidad de gobernar y decidir, manteniendo estrictamente el respeto a las otras opciones. Y hágase todo ello como sólo puede hacerse, basándose en las leyes colectivas que nos hemos dado, la Constitución y el Estatut, y el respeto a instituciones como el Parlament, que no es un feudo privado ni de los independentistas ni de nadie. 
Y cuando se quieran modificar, reformar o cambiar las leyes, utilícese la información a la sociedad, el debate abierto para que ésta sepa bien de qué va, entienda las opciones y propuestas de cada organización o colectivo, para poderse pronunciar libre y democraticamente en las urnas y exigir radicalmente el cumplimiento de las promesas electorales. Ahora mismo, tal como están las cosas, el día 21 D es un importante momento para pronunciarse y crear una situación más favorable que la actual para las ideas de los que no queremos más aventuras secesionistas ni la vulneración permanente de los derechos de toda la ciudadanía catalana y española. Y el día 22 continuaremos hablando de los problemas sin que por ello hayan dejado de existir las leyes y métodos democráticos que nos hemos dado. Y ahora mismo continuaremos defendiendo las reformas constitucionales que vemos imprescindibles para mejorar las condiciones de vida y de trabajo, recuperar los derechos sociales recortados y decidir que la conclusión del Estado de las autonomía en un Estado Federal es la mejor forma de abordar bien y solucionar el grave problema creado por los secesionistas. Lo cual presupone que la política, las leyes y las instituciones siempre estarán abiertos a los cambios y mejoras que exija cada situación.



viernes, 10 de noviembre de 2017

Dos bellezas: la humana, entrañable, hermosa poesía de Pier Paolo Pasolini; y la de una mujer bella, sencilla, maltratada, manipulada, extraordinaria. Les rindo recuerdo y sencillo homenaje. Paco Frutos.

Poema de Pier Paolo Pasolini dedicado a Marilyn Monroe subtitulado.
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La falsificación del ordenamiento jurídico

Lidia Falcón O´Neill ||

Abogada y escritora. Presidenta del Partido Feminista ||
La inaceptable declaración de la alcaldesa de Barcelona Ada Colau manifestándose a favor de los componentes del Govern catalán detenidos por la Audiencia Nacional, a los que calificaba de presos políticos, casi en trance de llorar por la terrible injusticia cometida contra ellos, y que tenía la desfachatez de afirmar que se había suspendido la autonomía y realizado un ataque contra toda Cataluña, tiene más trascendencia que ese episodio de la falsedad y representación teatral que están realizando los del “procés” y sus aliados y defensores. En las palabras de Colau se condensaba toda una propaganda, ahora llamada relato, que como dice la literatura es un cuento, que ha puesto en marcha el equipo independentista y que parece estar convenciendo no solo al pueblo llano, poco versado en cuestiones jurídicas, sino a ilustres representantes de la política, de la magistratura y del profesorado.
El argumentario, como ahora se dice también, consiste en afirmar que:
1.- La aplicación del artículo 155 es inconstitucional. Así, tal cual. Se lo oí a una representante de ERC en un programa televisivo de gran audiencia.
2º.- Que la aplicación de ese precepto constitucional significa la eliminación de la autonomía catalana.
3º.- Que la competencia de los delitos atribuidos a los detenidos no es de la Audiencia Nacional y por tanto la jueza Carmen Amela está cometiendo usurpación de funciones.
4º.- Que no se les puede aplicar el delito de rebelión porque lleva aparejada la utilización de violencia.
5º.- Que la prisión preventiva tiene que cumplir unos requisitos que no se dan en modo alguno en la conducta de los encarcelados.
6º.- Y más grave, que los encausados son presos políticos. Como parece que la ciencia jurídica es moldeable según quien la interprete, me gustaría a la luz estrictamente de los hechos acontecidos aclarar a mis lectores algunas cuestiones que no son solo de estricta aplicación de las leyes vigentes en nuestro país, sino simplemente de sentido común.
1º.- En nuestra Constitución el artículo 155 dice exactamente: “Si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, previo requerimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar  a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado  interés general.”
No sé si es preciso argumentar largamente que ni el Govern ni el Parlament de Catalunya cumplieron las obligaciones que tanto la Constitución como el Estatut les imponían. Aparte de la campaña continuada que realizaron ellos y sus adláteres y subvencionados, como la Asamblea Nacional de Cataluña y  el Omnium Cultural, no sólo a favor de la independencia sino instando a subvertir el orden constitucional llamando a la ciudadanía a la desobediencia a las leyes, con la financiación de medios de comunicación, actos públicos, manifestaciones continuas, arengas en las concentraciones, publicaciones múltiples, además organizaron un sucedáneo de referéndum el 9 de noviembre de 2014, que había sido declarado ilegal por el Tribunal Constitucional, en el que se votaba la independencia. Pasaron a continuación a prometer primero la formalización de la independencia, más tarde la realización de otro referéndum que llevaron a cabo en contra de una nueva sentencia del Constitucional e incitaron a la población a sublevarse contra las fuerzas del orden que pretendieron impedirlo.
La votación en el Parlament el 6 y 7 de septiembre pasado aprobando unas esperpénticas leyes de referéndum y de transitoriedad jurídica, faltas de todo supuesto no solo de legalidad democrática sino incluso de sentido común, y la del 28 de octubre declarando finalmente  la proclamación de la República catalana, superaron, con mucho, los requisitos que exige el artículo 155  “de no cumplir las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuar de forma que atente gravemente al interés general de España”.
Resulta ciertamente chocante que haya juristas que aseguren que en este caso no eran aplicables las medidas implícitas en ese precepto jurisdiccional. En realidad el gobierno de España ha tardado más de lo esperable en parar el proceso independentista –las causas de ese retraso quedan de momento en la trastienda de los intereses políticos- que se ha desarrollado impunemente y públicamente durante 7 interminables años. En países de tan larga trayectoria democrática como Francia lo habrían impedido, incluso con la actuación del Ejército, a los pocos momentos de iniciar la campaña secesionista. De tal modo es una falacia afirmar que la aplicación del artículo 155 es inconstitucional.
2º.- La amplitud de las facultades atribuidas al gobierno en esa redacción amplísima por la que “podrá adoptar las medidas necesarias para el cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o la protección del interés general”permite al gobierno no sólo implementar las medidas que ha dispuesto sino otras mucho más duras y radicales como hubiese sido suspender la autonomía  de la Comunidad. Cosa que no ha hecho, aunque los voceros de los independentistas se empeñen en afirmarlo. Todas las instituciones catalanas siguen funcionando, cumpliendo sus atribuciones habituales y eso es visible por cualquiera que tenga que tramitar cualquier cuestión en la Generalitat.
3º.- La primera de las competencias atribuidas a la Audiencia Nacional son los “Delitos contra el titular de la Corona, su Consorte, su Sucesoraltos organismos de la Nación y forma de Gobierno”. Exactamente lo que han hecho los encarcelados. A menos que no se utilice el mismo lenguaje para describir la conducta del govern de Cataluña que para otros justiciables de menor categoría, que es lo que desearían Puigdemont y sus aliados. Todas las acciones llevadas a cabo por estos y los dirigentes de la ANC,  el OC y los alcaldes por la independencia, estaban dirigidas contra el titular de la Corona y los altos organismos de la Nación y forma de gobierno. A menos que se entienda que el rechazo a la monarquía y la proclamación de una república independiente catalana, el incumplimiento de la Constitución y del Estatut de Cataluña, no van dirigidos contra el titular de la Corona y los altos organismos de la nación y forma de gobierno.
4º.- Ciertamente sobre el delito de rebelión se exige que sea cometido con el uso de la violencia, pero sería bueno que se definiera lo que se entiende por violencia, porque durante los hechos del 20 de septiembre y el 1 de octubre los ataques a las fuerzas del orden por parte de grupos que secuestraron a la comisión judicial, que impidieron a los agentes  salir del edificio de la Consellería de Economía y que destrozaron los coches de la Guardia Civil,  quedan claramente grabados en los vídeos. Pero aún minimizando esa violencia, que en caso de que la hubieran protagonizado manifestantes por otras causas hubiese sido duramente condenada por todos los partidos, el delito de sedición no requiere de violencia para ser cometido, y mucho menos el de malversación de fondos. Resulta enormemente  chocante que los representantes de la izquierda defiendan arriscadamente a la burguesía  nacionalista que nos ha robado a manos llenas, y les admiren porque se proponían dividir España en minúsculos Estados al servicio de la OTAN.
5º.- Todos los requisitos legales para proceder a la prisión preventiva de los procesados se encuentran en este caso. El riesgo de fuga no es una suposición sino una realidad ante la huída de Puigdemont y sus colegas. Y decir que precisamente porque los encausados que se presentaron a declarar ante la Audiencia Nacional no habían huido ya no puede aplicárseles esta medida preventiva es una necedad, ya que hasta que se les notifica su procesamiento no son conscientes del peligro en que se encuentran. También, como dice la juez, su capacidad económica les permite trasladarse a otro país rápidamente, como han hecho los otros consejeros. Que tendrían capacidad para destruir pruebas está más que demostrado. La Guardia Civil ha interceptado camiones de los Mossos y de otros funcionarios llenos de documentos que se proponían hacer desaparecer. Y la reiteración del delito es evidente cuanto que sus seguidores están todos los días en las calles y en las plazas llamando a la subversión. Me resulta incomprensible que el ilustre ex magistrado Martin Pallín niegue que se concitan todos los requisitos para dictar la prisión preventiva.
6º.- Y lo más grave, como decía al principio: que se califique a los detenidos de presos políticos. En otro artículo, que titulé La Banalidad del Mal, me quejaba amargamente, ya que me sentía directamente concernida, por esa calificación que desde la izquierda se hace de los encarcelados. Así como la comparación del sistema político actual con la dictadura. De la misma manera que Julián Ariza rechaza indignado esta identificación, miles de supervivientes de la dictadura deben de estar estremecidos de oír todos los días a los dirigentes comunistas y podemitas asegurar que estamos viviendo la represión franquista y que los detenidos son presos políticos. Y constituye una enorme injusticia e ingratitud contra nuestros antepasados que dieron la libertad y la vida para que nosotros disfrutemos de esta democracia que, al menos, nos permite convocar elecciones periódicamente y ejercer los derechos fundamentales de un Estado de Derecho.
Resulta de una absoluta desfachatez que tal acusación se defienda desde los platós de televisión, en programas públicos, a gritos; que la alcaldesa de Barcelona salga a declararlo en ruedas de prensa, que Dante Fancin lo afirme en entrevistas televisadas y que los dirigentes de formaciones políticas con representación parlamentaria escriban y  publiquen semejante infundio. Esta conducta demuestra que no supieron nunca lo que fue el franquismo, pero al parecer tampoco se han enterado de cómo funcionan las dictaduras actuales en otros países.
 Cuando los que braman todos los días contra la Constitución, la Monarquía, las leyes vigentes,  incitan a sus seguidores a desobedecer el orden constitucional y se manifiestan, sin siquiera pedir permiso para ello, cortando el tráfico y colapsando la ciudad, escriben y publican cada día decenas de artículos y lanzan largos discursos a favor de la independencia, y afirman que estamos en un Estado fascista, son unos falsarios. No sólo la dictadura asesinaba cada día a trabajadores en huelga o en manifestaciones, o los condenaba a muerte y a larguísimas penas de prisión por ejercer los más elementales derechos civiles, sino que impedía toda manifestación y libertad de expresión, de asociación, de publicación. Se reunirían aquí miles de periodistas, escritores, editores, conferenciantes, políticos, que fueron procesados y sancionados por intentar expresar opiniones diferentes al nacionalcatolicismo del régimen.
Y cuando, como apoteosis de esta libertad tan democráticamente permitida por el Estado, se convocan elecciones autonómicas en Cataluña para dentro de mes y medio, con la participación de todas las formaciones políticas incluyendo aquellas que se autotitulan antisistema,  que tienen a sus dirigentes en prisión y siguen defendiendo arriscadamente la independencia de Cataluña, la acusación de dictadura es absolutamente inaceptable. Con esta continua comparación que hace la izquierda entre la situación política actual y el franquismo lo peor que está consiguiendo es que se oculte qué fue realmente la dictadura. Que como decía Hanna Harendt “se banalice el mal”.
Querría concluir haciendo un llamamiento a las fuerzas políticas y sociales que se llaman de izquierda o progresistas para que no intoxiquen más a la opinión pública, para que vuelvan al principio de realidad que planteaba Freud, que hagan el análisis concreto de la realidad concreta que exigía Lenin, y que no repitan más que estamos en una dictadura, que los detenidos son presos políticos, que no han conculcado la Constitución ni el Estatut, que no existe riesgo de fuga ni de reiteración del delito ni de destrucción de pruebas. Porque todo eso es mentira.
Y cualquiera tiene derecho a defender su ideología independentista en este Estado de Derecho, que, a pesar de sus fallos y carencias, todavía mantiene las libertades fundamentales, pero a lo que no tiene derecho es a mentir. 
            Madrid, 5 noviembre 2017.
DEFENDER EL CONCEPTO DE ESPAÑA, AUNQUE SEA EN PERSPECTIVA FEDERAL Y REPUBLICANA, NO ES SER "ESPAÑOLISTA" Y "FACHA".
(Publicado en La República.es)
Paco Frutos Gras.
El último acto hasta ayer del “procés” fue el encarcelamiento sin fianza, por impulso del Fiscal General del Estado y decisión de la Jueza Lamela, de Oriol Junqueras, Vicepresidente y 7 consellers del Govern de La Generalitat.
Los otros 5 consellers, con Puigdemont a la cabeza, se habían largado a Bruselas. El fiscal Maza pega un mazazo y la jueza Lamela remacha el clavo. Yo no voy a alegar absolutamente nada contra la división de poderes: el político o ejecutivo, el legislativo y el judicial, ya que esa división es la manera más democrática y más razonable política y técnicamente de aplicar las leyes y normas que rigen en una sociedad.
Sin embargo, sí tengo en cuenta, y deberían tenerla también los que tienen una responsabilidad política y jurídica, que la dinámica social es dialéctica y que antes de tomar una decisión de envergadura se deben tener en cuenta todos los efectos que esta puede producir y no precipitarse.
¿Y en qué momento se toma la decisión de encarcelar a los miembros del cesado Govern de la Generalitat ¿Cuando la jueza Lamela, en un largo y documentado alegato jurídico demuestra la sistemática actuación delictiva llevada a cabo por el Govern durante los últimos años en toda una serie de cuestiones fundamentales para el normal funcionamiento de la sociedad. Por tanto, las decisiones de la jueza no tienen nada que ver ni con un ordeno y mando de Rajoy inexistente, ni con una especial malquerencia a los jefes de la conspiración secesionista.
Tiene que ver sólo con la cantidad y la gravedad de los hechos juzgados: construir estructuras de estado paralelas a las legales, vulnerar todas las resoluciones judiciales, impulsar y aprobar leyes, acuerdos y decretos que los propios letrados del Parlament y de la administración rechazan por ilegales, ciscarse en el Parlament y en los derecho de los parlamentarios elegidos, votar a favor de una ley que que declara textualmente que la Constitución no es aplicable en Catalunya, gastar grandes cantidades de dinero en montar “embajadas”, agencias gubernamentales y expertos para hacer todo eso.
Han actuado como verdaderos matones de la vulneración de todas las leyes elementales, en primer lugar Constitución y Estatut, fruto de la acción democrática de los que la hicimos, que son las que permiten un funcionamiento razonable de la sociedad, creyéndose, además, los héroes elegidos por el pueblo con bula para hacerlo.
Por todo lo dicho, es muy razonable que sobre esos gobernantes caiga todo el peso de unas leyes que pueden tener contradiciones como cualquier creación humana pero que son, en lo fundamental, correctas. Pero se deben evitar precipitaciones y
excesos.
Volviendo al principio, y teniendo en cuenta la situación creada después de la detención de Jordi Sánchez y Jordi Cuixart, la aprobación de la DUI y la consecuente aplicación del artículo 155, el fiscal y la jueza no han sido sensibles políticamente y no han tomado en consideración que el movimiento secesionista había acusado el golpe, y tanto en su aparato ejecutivo dirigente como en los seguidores se había producido un espectacular bajón de la tensión que habían creado, lo cual produjo de inmediato una sensación de liberación de angustias, miedos e inseguridades en el conjunto de la población catalana. Espero que la decisión tomada no vuelva a dar algo de ínfulas a los secesionistas cara a las elecciones del 21 de diciembre.
Volviendo al asunto principal, al cómo acabará esto después de la aventura anti democrática y autoritaria, en muchos aspectos rayana al fascismo, mírese por donde se mire, veamos el proceso para intentar incidir desde todas las partes civilizadas en el final.
Se ha producido una lenta y pertinaz degradación de todos los mecanismos de funcionamiento de la sociedad catalana, tanto en lo referente a la historia frente a historietas inventadas, a la educación, a la economía pública y privada, a la imposición de brutales recortes sociales y laborales con el pretexto de la crisis, mientras por otro lado los mandamases de la Generalitat y de CDC y entornos se forraban robando a mansalva. Los Pujol, Prenafeta, Millet… CDC y su amplio entorno, no tienen nada que envidiar a Bárcenas, González, Fabra… y PP.
Analicemos también lo sucedido en los últimos diez años para situarnos bien y no perdernos como hacen muchos de los que van de rojos, o comunistas, por el mundo, haciendo ruido con la boca y vociferando frases “revolucionarias” que parecen más bien sacadas del catecismo del padre Ripalda.
Se dice que todo empezó con la reforma del Estatut aprobado en 2006 y, posteriormente, matizado por el Tribunal Constitucional. En 2006 en Catalunya nadie pedía cambios en el Estatut ya que había un acuerdo y una satisfacción popular general con el mismo.
Y cuando nadie pide cambios, los brujos de la competencia por el poder de la Generalitat, encabezados por un President Maragall que quiere competir con Pujol en el terreno nacionalista y no en el social, que sería lo propio de uno que se llama socialdemócrata, elaboran una “Constitución” de casi 250 artículos con mucha retórica identitaria para sustituir a un Estatut de unos escasos 50.
El Presidente Zapatero ya les había dicho en un mítin: “enviádmela” que os la apruebo tal como venga”. O sea, que nadie se escaquee de sus responsabilidades, de su contribución a los polvos que trajeron estos lodos. El nuevo Estatut es votado por un 38% de la ciudadanía catalana, con una participación del 49,4% de los catalanes con derecho a voto.
Cuando el Tribunal Constitucional cambia algo de retórica y poco de lo real y lo aprobarlo el 28 de junio de 2010 empieza en 2009 el sarao actual.
El entonces President Montilla, acomplejado por ser el primer President de origen no catalán, hace unas declaraciones estentóreas y encabeza una manifestación contra el “recorte”en la que ya es abucheado por la chusma nacionalista que empieza a quitarse la careta.
Y de allí in crescendo. Van creando un estado de ánimo vacío de valores y principios con sentido histórico y político de clase. Y como ello se produce en plena crisis y la Generalitat conservadora ha recortado derechos sociales y laborales, marcando el camino de recortes en toda España, se inventa el célebre eslogan fascista “España nos roba”, que esconde que tanto CDC y socios como el PP realizan las mismas políticas neoliberales y están carcomidos de corrupción.
Crean una caricatura de Catalunya, impulsan la ignorancia de la historia, el sectarismo y van inoculando aspectos de reacción fascistoide en la juventud. También en el Conjunto de España, núcleos de energúmenos de “extrema izquierda” inventan el “muera el 78” ya que la transición fue, según ellos, la traición y la venta al neofranquismo de los que encabezaron desde la izquierda aquel proceso.
Pues bien, en Catalunya, los políticos e “intelectuales” secesionistas neoliberales, sionistas y belicistas impulsan el fin del 78, aprovechando las conquistas de 1978, Constitución y Estatut en primer término, para pretender declarar la independencia de la España que “nos roba” y construir una Itaca catalana, paraíso de todos los mortales. Y así, remitiendo las necesidades sociales y miseria actual al futuro, engatusan a un buen número de catalanes, incluidos jefecillos sindicales y políticos de tres al cuarto.
Y en este contexto, el que defienda el concepto de España, aunque sea en perspectiva federal y republicana, es un maldito “españolista” y “facha”, sufriendo un intento de descalificación moral, política y personal que incluye amenazas. Y los días 6, 7 y 8 de septiembre se produce el golpe institucional, cargándose Constitución, Estatut y democracia elemental.
Y el Estado, agarrotado políticamente desde hace años, y acomplejado también, incapaz de haber hecho propuestas políticas de fondo que anulasen en la práctica la demagogia nazional-secesionista, empieza a reaccionar tarde y mal, con la desafortunada, absurda e inútil actuación policial del día 1, que da elementos al victimismo nacionalista para convocar huelgas, manifestaciones y cortes de carreteras y calles.
Todo ello hasta que se produce un hecho inédito: el día 8 de octubre salen a la calle muchos centenares de miles de personas hartas del silencio impuesto, a pronunciarse contra el nacionalismo separatista, en defensa de la España democrática y para que en Catalunya se recupere el “seny”, el sentido común, la cordura, la convivencia. Fue un claro mensaje al Govern y a los secesionistas de que la calle no era sólo suya y que había una gran parte de Catalunya que no comulgaba con sus ruedas de molino.
Los siguientes pasos ya los da el Govern a remolque de este hecho, la DUI del día 10, aplazada en el mismo momento de promulgarla en el hemiciclo del Parlament, y firmada con la CUP en un acto cómico en las sala contigua; las exigencias del gobierno del Estado de que Puigdemont aclare si se ha aprobado o no la declaración de independencia, haciendo éste la “puta i la ramoneta” hasta que se decreta el 155 y la convocatoria de elecciones para el 21 D; y como culminación de esta breve etapa, la nueva manifestación anti independentista del día 29 en la que de nuevo participan centenares de miles de personas de la hasta hace poco Catalunya silenciosa.
Lo más curioso del caso, es que además de que la izquierda que se llama alternativa, “Catalunya Si que es Pot”, Podemos-Podem, y sus hermanos mayores del PCE, IU Unidos Podemos, etc, ha jugado un papel subalterno y auxiliar de los secesionistas, esa izquierda miente con descaro calificando a la manifestación del 29 de fascista y convocada por todos los grupúsculos fascistas habidos y por haber. Y a mi por intervenir en el mítin, los residuos grupusculares del PCE, IU e “izquierda” revolucionaria de salón, me llaman fascista. No vale la pena ni de contestarles.
¿Y ahora, qué? No cejar, preparar las elecciones del 21, recuperar la convivencia, la política, el funcionamiento democrático y la ley. Ley, Constitución en primer lugar, que queremos reformar, cambiando aspectos concretos que han quedado desfasados en relación a aquel momento que se aprobó, por cierto en Catalunya con el 90% de los votos
afirmativos de los que votaron.
Una Constitución que debe aprobar que el Estado de las autonomías concluye en un Estado Federal, con reformas institucionales para su funcionamiento, el Senado por ejemplo, y hacer imperativos derechos económicos, sociales, de vivienda, laborales. Defendiendo la paz frente a la guerra y el internacionalismo solidario entre personas y pueblos.
Y en mi caso, y en el de los y las que continuamos creyendo en nuestros principios y valores de siempre, la defensa de la República, con horizonte socialista, trabajando para que la clase obrera y trabajadora se una, se comprometa y organice para avanzar hacia una sociedad sin clases.
Podéis decirme que va para largo. Pues bien, continuemos con convicción y fuerza.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

VOLVEMOS A LA EDAD MEDIA: "VIVA LA REVOLUCIÓN".
SOBRE "EL BIEN Y EL MAL". 

Y no os creáis que no venga a cuento y penséis que es una contradicción absoluta unir edad media y revolución, a mi cada vez me parece más cachondo, divertido, moderno, dialéctico, sugestivo y reconfortante para el intelecto, la ideología, el estado de ánimo y el espíritu, unir los arcaicos tiempos de siglos pasados, inquisición comprendida,  con el posmodernismo "revolucionario" de los secesionistas de Catalunya. Y paso a explicar antes de que penséis, ¿tendrán razón esos que dicen que la edad ha liquidado las neuronas de Paco Frutos? La edad, pienso, liquida muchas cosas, al final hasta la vida, pero el problema es cuando de joven, con media edad, o viejo ya, fallan las neuronas y se inventan quimeras y aventuras disfrazadas de democracia, de libertad de los pueblos y de derechos humanos. Voy al asunto.
Oriol Junqueras ex vicepresidente del gobierno de La Generalitat se dirige a sus seguidores con la siguiente frase: "Feu cada dia tot allò que estigui al vostre abast perque el bé derroti al mal a les urnes el 21 D" , "Haced cada día todo lo que esté en vuestras manos para que el bien derrote al mal  en las urnas el 21D". Yo, que no tengo nada personal en contra de Oriol Junqueras, debo decir que eso de volver al lema bíblico de la "lucha del bien contra el mal" , contando además con el apoyo de una parte importante de la curia catalana, me retrotrae a los siglos inquisitoriales, no tan lejos en el tiempo; al nacional catolicismo, especialmente el de las primeras décadas franquistas; o, también, a aquella permanente campaña belicista de George Bush contra "el eje del mal", acompañada del "Dios está con nosotros", que lo justificaba todo.
Pero eso no es todo. Las declaraciones de Oriol Junqueras van acompañadas, entre otras del mismo cariz, por las de la Secretaria General de ERC, Marta Rovira, afirmando "O estàs amb la revolució o estàs amb l´opressor", "O estás con la revolución o estás con el opresor". En primer lugar, calificar de revolución lo que pasa en Catalunya es para que la carcajada se oiga desde Berlín, o Pekín, salvo que el concepto revolución esté tan prostituido que el nacionalismo se haya convertido en algo revolucionario, en vez de significar, los grandes y pequeños nacionalismos, la división, el enfrentamiento y la guerra. Otra cosa es la nación, o país, entendido de forma natural como una comunidad social con una organización común, un territorio y órganos de gobierno propios, soberana  e independiente de otros comunidades y consolidada en la actualidad y que no pretenda ir rebañando el territorio  a otras naciones y que las respete y trate de igual. Por ejemplo España, Francia, Italia, Argentina, China o Brasil....., que se organizan internamente con más o menos centralización o descentralización político administrativa, en España con una gran descentralización político administrativa en el marco de la Constitución y los estatutos de autonomía.  
                               MARTA ROVIRA Y ORIOL JUNQUERAS.

domingo, 5 de noviembre de 2017

NO SÉ CÓMO ACABARÁ. TEMO QUE NO MUY BIEN.
Hasta el jueves pasado parecía que todo se estuviese encarrilando hacia una situación conflictiva y contradictoria pero que abría un panorama político y humano para encontrar el camino a la recuperación de la sensatez, la convivencia, la defensa de una democracia que no excluya a nadie, y la progresiva reducción de la fuerza social irracional que los secesionistas han creado con la mentira, la manipulación, el autoritarismo, la amenaza y la utilización propagandista y sectária de los medios de comunicación públicos. Sin embargo, el encarcelamiento de Oriol Junqueras y los 7 consellers cesados, con estar totalmente ajustado a derecho y argumentado en un sólido acto judicial, no es una buena noticia para el proceso político iniciado con la declaración de independencia, la inmediata respuesta del 155 y la situación que se crea en las filas del nazional-separatismo, con la tocata y fuga cobarde de Puigdemont y 4 consellers cesados. Puede que esto les dé más margen de maniobra para el victimismo, el lloriqueo y el follón cara a las elecciones del 21 de diciembre para continuar engatusando a los descerebrados adictos y a los menos adictos.
Después de decir lo anterior, algo que me parece elemental y fácil de comprender, me fijo en otra cosa curiosa que me llama la atención. Es extraño que todas las personas y bandas que dicen que los jueces actúan bajo el mando político del PP y del gobierno en este caso concreto y en otros, callen como marmotas cuando el mismo sistema judicial, y a veces los mismos jueces, demandan, acusan, encarcelan y juzgan a los corruptos del PP, sorprendiendo en el mismo sentido, si uno no supiera de qué va, que gasten el 95% de su energías para la denuncia de los ladrones del PP y el 5% para los de CDC-Pujols- Millets..., que son, parece ser, "els seus lladres", sus ladrones. Paco Frutos Gras.
Interesante reflexión del amigo Juan Fco. Martín Seco.
En España desde hace muchos años no existen los presos políticos, únicamente tenemos políticos presos en buen número y de todas las categorías e ideologías.
REPUBLICA.COM

viernes, 3 de noviembre de 2017



Los mudos quieren hablar

Chema Sabadell ||

Ex militante del PSUC ||
Había de todos los colores, de todas las edades. La Plaza de Cataluña estaba a rebosar, como a rebosar estaba buena parte de las calles de los alrededores al Paseo de Gracia, Pau Clarís, calle Aragón, por la que pude escapar de esa sensación de sardina en lata donde, además de ese prensado, era perfectamente perceptible el aroma, el chairo, de los vecinos y vecinas que la suerte te había deparado.

Era una multitud como yo nunca había visto, y no puede decirse que estas movidas me sean ajenas, no, a ellas estoy más que habituado. Gente, mucha gente, hombres y mujeres, jóvenes, menos jóvenes y viejos. Una multitud colorida, abundantemente adornada con la bandera constitucional, no escaseaban las señeras,  aunque he de confesar que me hubiera gustado encontrar abundancia de banderas republicanas. Ni una sola gallina entre la fronda de banderas y señeras, tantas y tantas que seguro que tendrán que hacer horas extras los fabricantes para reponer el stock.
¿Y la gente?, eran los que acudían desde los barrios de Barcelona, desde las áreas industriales del cinturón barcelonés. Del Vallés, del Bajo Llobregat, donde el tren en el que yo bajé hubo un momento en el que no cabía ni un alfiler. Eran aquellos que en los años setenta ponían señeras (que muchos no sabíamos ni que eran) en sus balcones respondiendo a las llamadas de la Asamblea de Cataluña, mejor dicho al llamamiento del PSUC, que en aquellos tiempos era la organización que estaba firmemente implantado en todas esas áreas industriosas de la próspera Cataluña, implantados en su tejido social. Hoy tal vez no estarían muchos de aquellos pero seguro que estaban sus hijos o puede incluso que sus nietos. Eran gente que olía a trabajo, clase obrera por usar una terminología hoy pasada de moda, gente a la que se ha ninguneado una y otra vez, gente que ha visto cómo sus hijos o nietos han sido agredidos en su espacio comunicacional, en el idioma con el que aprendieron a hablar y a amar.
Eran los ciudadanos que habitaban los barrios donde se hacía frente al franquismo, donde se ponía en jaque a la dictadura, donde se reivindicaban las libertades de Cataluña, allí donde se gritaba ¡¡Llibertat, amnistía y estatut de autonomía!!!. Eran aquellos que corrían huyendo de las cargas de la policía a caballo por el Paseo de San Juan, o tal vez sus hijos, o sus nietos. Eran las gentes que llenaban las urnas en los primeros años con los votos comunistas y socialistas y en años siguientes, hundidos los comunistas y con los restos de su naufragio en manos de liquidadores especialmente empeñados en enterrar definitivamente el espíritu del viejo PSUC, hincharon de votos las urnas socialistas y una vez tras otra le dieron al PSC sólidas mayorías en las elecciones generales a la vez que, como si no fuera con ellos, como si estuvieran de alquiler, se abstenían en las votaciones autonómicas facilitando así año tras año el crecimiento del voto nacionalista y con él la serie de mayorías absolutas que tanto han facilitado la tarea al pujolismo y al posterior nacional- independentismo y que tanto daño le ha hecho a la Cataluña de todos.
Son esos hombres y mujeres que votaron masivamente comunista y socialista, luego socialista a secas y ahora hinchan también las urnas con votos de C’s. Eran votos de comunistas, votos conscientes decíamos, pero que ahora, según la inmensa sabiduría de los avanzados guías del movimiento obrero (¡¡vaya sarcasmo!!) esas gentes han sido incapaces de entender los beneficios de la “nació”, las virtudes del procés, han trocado en un voto fascista si hemos de hacer caso a ese superficial, suicida y estúpido mensaje. Ese cinturón rojo que, atendiendo a la sabiduría de los infalibles, ahora es una camisa azul. Para echarse a temblar.
No hay forma, no corregimos el tiro, no afinamos el análisis, nos negamos a ver que, si bien los nuestros nunca pretendieron que así fuera, sucedió, y las instituciones políticas que tan decisivamente contribuyeron a recuperar han sido usadas de forma espuria.  Los ciudadanos y ciudadanas de Cataluña no se reconocen en ese parlamento y, a decir verdad, ha de reconocerse que la composición del propio parlamento no refleja lo heterogéneo y la pluralidad de la sociedad catalana, y esto ya desde hace años, pero mucho menos se reconocen en este parlamento que ha ejecutado la tropelía golpista de proclamar la república para, acto seguido, obedecer la ley que emana de un artículo constitucional que, al parecer, es común en todas las constituciones de los Estados democráticos, pero que está implícitamente negado desde el mismo momento que Cataluña es proclamada entidad soberana que, a su vez, implícitamente supone que no está sometida a ningún otro poder. Un galimatías.
Los míos, los que yo creía que caminarían en pos de los mitos que alimentaron la utopía de mi juventud (lejos quedó la pobre loba muerta) de justicia social, de progreso, de bienestar, de vía democrática al socialismo, a pesar de los numerosos avisos, han sido incapaces de entender que vivimos en una sociedad que tenía callada a más de la mitad de la ciudadanía y que además, durante mucho tiempo también, a su pesar, otorgaba, pero que a la vista de las tropelías nacional – secesionistas, han dicho basta y han salido masivamente a la calle poniendo, como mínimo, en evidencia que la Cataluña de hoy es una Cataluña polarizada, fracturada, que la fractura social se profundiza, no está solo ahí sino que desciende a los centros de trabajo, a las comunidades de vecinos, a las familias. Que todo cuanto se ha hecho, tanto desde el govern como desde esa oposición subyugada, (y aquí viene a cuento aquello del PUC o Partido Unificado de Cataluña) abducida por los encantos del nacionalismo imperante, se había hecho a sus espaldas, contra ellos. Por eso cambiaron su voto, por eso crece y crecerá probablemente más C’s. Porque los míos no miran, porque aun reconociendo – no les queda otro remedio – que hay fractura, que hay polarización social, la cultura del indepentismo ha penetrado hasta el tuétano de sus organizaciones y termina por invalidarlos para llevar a cabo la acción liberadora que llevo a sus filas, a sus entornos de influencia, a votarlos, a una vanguardia amplia y entregada.
Las formidables manifestaciones del 8 y 29 de octubre han puesto en primera línea del juego político que había una masa enorme que callaba pero que ya no, que quiere ser sujeto activo del proceso político.
La formidable movilización independentista ha mostrado una encomiable organización y una implantación diversa y sólida. Llevan décadas empleándose a fondo y en esa tarea no ha sido desdeñable sino capital el apoyo del govern, como capital viene siendo el apoyo decidido de televisión, radio y prensa subvencionada o apesebrada, es decir, toda. Pero la formidable manifestación del 8 de octubre y la extraordinaria manifestación del 29 de octubre han puesto en primera línea del juego político que había una masa enorme que callaba pero que ya no, que quiere decir algo, que quiere ser sujeto activo del proceso político, que cuenta y que se tiene que contar con ella, que ha salido de sus casas a pesar de los escasos medios de difusión, que casi podría decirse que han salido por un impulso propio, sin ayuda de nadie. No había pancartas de partidos ni entidades, solo carteles caseros, hechos en familia y, de hecho, familias era lo que se veía en esa megamanifestación. Ha sido un impulso que parte de sus casas, a solas y que ha encontrado un único asidero, alguien que les dice que quiere contar con ellos, que no están solos que son alguien, que cuentan.
Ayer, un avispado periodista de no recuerdo que medio decía algo así como a muerto Cataluña en España, ha nacido España en Cataluña. No sé si acierta o no, lo que si se es que prefiero pensar que se instalará nuevamente la cordura, que se abrirán espacios para reanudar una convivencia que nunca debió ponerse en el tapete del juego de la política. Me gustaría pensar que esa tendencia recurrente al masoquismo a la que tan dado es, ya desde sus orígenes, el “pacífico” nacionalismo catalán, es desechada en este primer cuarto de siglo, o mejor ya. Que el impulso a la cultura de la que se sienten parte, el respeto a la lengua que los define y los une, que el compartir tradiciones y, cómo no, compartir espacios – vivimos en las mismas ciudades, en las mismas calles – se transforma en levadura de convivencia respetuosa y alegre. La mitad de Cataluña, o tal vez más, de la que hoy una parte importante ha salido a la calle tiene algo que decir, quiere que se cuente con ellos, quieren convivencia, respetuosa y sin subordinación a nadie ni de nadie. Me gustaría pensar que los puentes vuelven a tenderse y vuelven a circular las ideas y los contactos, que volvemos a ser ciudadanos que nos reconocemos como tales en nuestra diversidad cultural, de lengua y de tradiciones. Ojalá sea así, ojalá volvamos a la fecunda experiencia de Cataluña en España. Es posible, las cosas, hasta ahora, se han mantenido en razonables niveles paz, la convivencia se puede, con paciencia, recomponer.
Nadie lo puede decir, pero tal vez el día 21 de diciembre asistamos a un reequilibrio de las fuerzas, así lo deseo yo, aunque también sé que buena parte de la ciudadanía continúa huérfana de opción, sin nadie a quien votar, de ahí que se opte por el mal menor, y ese mal menor, como único freno a la aventura independentista, no son los míos. Los míos, faltos de claridad, indecisos, poniendo el foco solo en la parte que se ha movido los últimos cuarenta años se han olvidado de otra parte muy importante de la sociedad que paciente callaba. Sin tiempo para ajustar un relato convincente, los míos, atrapados sine die en la vieja, estúpida y estéril estrategia de robar votos al nacionalismo en su propio campo, van a ver su papel debilitado, muy debilitado, así que, por favor, reflexionar.
El nacionalismo ha ganado la partida del derecho a decidir, que se tenga o no ese derecho es irrelevante ya que se asienta en el ámbito del reconocimiento social, es una realidad que está en la calle.
En manos de todos está que esa decisión sea una decisión para la convivencia entre catalanes y entre catalanes y españoles. Para eso se necesita claridad y dejar dicho claramente que no, que no se está por la independencia, que queremos compartir el proyecto como catalanes y españoles con los españoles. No valen las ambigüedades. O la izquierda se define o está definitivamente muerta. No quiero que eso suceda quiero pensar que van a reaccionar, quiero pensar que vuelven los míos.
29 de octubre de 2017

miércoles, 1 de noviembre de 2017

LoS RUSOS              





Hay que recordar algunas cosas de octubre antes que queden escondidas bajo la alfombra voladora que nos llevará a las elecciones de diciembre. Hay que dejarlas por escrito.
El pasado 11 de octubre, el portal ruso Russia Today , más conocido por las siglas RT, publicaba una vistosa información según la cual doce países europeos ofrecían algún tipo de apoyo oficial a la independencia de Catalunya. El titular principal era jugoso y atractivo: El nuevo mapa de Europa. ¿Quiénes apoyan la independencia de Catalunya?”. El nuevo mapa de Europa, poca broma.
El texto contenía la suficiente dosis de ambigüedad para no desmentir el vigoroso titular. RT ofrecía un escueto repaso de los apoyos, de pequeña o media intensidad, que el independentismo catalán había recibido en varios países europeos: mociones, grupos de apoyo parlamentario, algunas declaraciones de políticos relevantes... Y los plasmaba en un mapa. Los mapas siempre son importantes. Los mapas siempre tienen poder. Caray, ahí estaban toda Escandinavia y las tres repúblicas bálticas, el Reino Unido e Irlanda, más Bélgica, Suiza y Eslovenia.
La información, breve y poco detallada, carecía de contexto. No hay periodismo sin contexto. Nada se decía, por ejemplo, de la posición oficial de los gobiernos respectivos, ni de las opiniones contrarias a la independencia de Catalunya en esos doce países. Era una píldora perfectamente concebida para su difusión en las redes sociales. Digerible, inte­resante y con apariencia de ve­rosimilitud. El mapa era el señuelo.

Mapa publicado por Russia Today sobre los supuestos apoyos internacionales a la independencia de Catalunya
Mapa publicado por Russia Today sobre los supuestos apoyos internacionales a la independencia de Catalunya (RT)
Píldora dorada de la deziformatsiya rusa. ¡Un nuevo mapa de Europa! Las estrategias de desinformación son un cultivo tradicional ruso, hoy explotado por todo el mundo. Fue pionera la Ojrana, la policía secreta zarista. El KGB soviético –el mejor servicio de inteligencia del mundo– las elevó a categoría artística, y el actual poder postsoviético está gastando un dineral en su desarrollo digital. La plataforma R ussia Today es una máquina informativa muy potente: televisión e internet en varios idiomas. RT influye en el mundo.
La píldora rusa fue comprada por un boletín digital catalán. Al cabo de unos días ya formaba parte de los argumentarios soberanistas: ¡doce países están dispuestos a reconocernos! Material óptimo para los grupos de Whatsapp, en los que muchas veces reina una credulidad religiosa.
La píldora rusa era una trola. Ninguno de los doce países citados ha efectuado el más mínimo gesto de apoyo a la supuesta declaración de independencia votada el pasado viernes en el Parlament. Ningún país del mundo, como es perfectamente sabido, ha reconocido a la r epúblicacatalana. Ninguno.
¿Se han empleado muy a fondo los rusos en la cuestión catalana? Rusia ofrecía sus tentaciones, pero algunos ideólogos del procés miraban más a Estados Unidos e Israel, convencidos de que la victoria disruptiva de Donald Trump ofrecía una cierta ventana de oportunidad. Ese era el sueño de los aventureros de la derecha independentista. Los rusos han metido el cucharón pensando en Ucrania. El conflicto catalán podría ayudar a legitimar la secesión prorrusa de Crimea y del Donbass (cuenca del Donetz).
La píldora RT nos ayuda a entender cómo funciona la desinformación en la era digital. Mucha gente de buena fe se la tragó. Ahora empieza el periodo de desintoxicación, que será largo y complicado. Ayer, Marta Pascal, coordinadora general del PDECat, empezó a dictar un suave tratamiento en TV3: “No ha habido reconocimiento internacional y mucha gente piensa: ‘¡Ostras!, ¿qué ha pasado aquí?’. Hemos dado por fácil una cosa que no era tan fácil”.
Ostras, ostras, ostras. Mapas, mapas, mapas