lunes, 10 de octubre de 2016

SOBRE LOS PELIGROS DE UNA TERCERA GUERRA.

Son muchos ya los teóricos, escritores, intelectuales, ex-gobernantes del más alto nivel, e incluso gobernantes actuales, que conocen a fondo la realidad económica y militar que han impulsado y controlado y sus servicios de información, que estudian y saben los oscuros deseos de personajes siniestros que están dispuestos a llegar a donde sea con tal de no perder el dominio económico, mediático, político y militar que tienen en el mundo, especialmente desde la autodestrucción de la Unión Soviética. Personajes siniestros todos ellos y ellas, que más que servidores técnicos del sistema, son grupos de marionetas mafiosas al servicio del capital, actualmente en su fase neoliberal más brutal como corresponde a un sistema caduco y caducado que no quiere transformarse y mucho menos desaparecer, y que hará todo lo que sea para ello, aunque su actitud vaya en contra de la más elemental inteligencia humana a favor de la vida, la paz, la convivencia fraternal entre personas y pueblos y la preservación de la tierra como espacio colectivo de existencia.





Avanzo que una tercera guerra de carácter general existe ya, aunque los bombas y las armas no suenen en todos los sitios. Hay una guerra económica sin piedad, en el conjunto del mundo y en el interior de cada país, una guerra que mantiene a multitudes en el paro, en la precariedad, en la marginalidad y en la pobreza, incluso para muchos/as con trabajo, que no pueden cubrir todas sus necesidades elementales con sus salarios, que ven recortados sus derechos laborales, trabajando a la carta, por días y horas; y sociales, con recortes continuados en la educación y sanidad públicas, en el derecho al uso de una vivienda sin tener que dejar el salario en ello.... Una guerra económica, además de militar mercenaria,  contra el pueblo sirio en la que el régimen de la UE alarga por un año las sanciones económicas y el embargo, manteniendo el sufrimiento de millones de personas en ese país. Existe también una guerra mediática sin cuartel, valga el término militar para definirla, en la que la verdad, o el intento más serio y honesto de aproximarse a ella, es una fantasía ante el poder de la mentira, la manipulación y la tergiversación más groseras o sibilinas, pero siempre brutales. Cuando los poderes reales han decidido ocupar o liquidar un país no dócil ponen en marcha todos los mecanismos para ello. Crean la imagen a destruir de personas, gobiernos y países soberanos, mientras paralelamente mandan a sus esbirros de los servicios de información e intervención, montan movimientos terroristas, los arman, preparan y financian. Así funciona. Y la gente traga la mentira y repite las mentiras que, ya en su caso, son las imbecilidades colectivas necesarias para que los demagogos y asesinos en serie campen a sus anchas. Y preparen la guerra, o lleguen a ella, a la que se ya produce a escalas reducidas que, en un momento u otro puede convertirse en explosión general, por voluntad o error de cálculo, que es lo que advierten los expertos citados en el primer parrafo del artículo, sean de EEUU, Europa, Asia o África.






Pequeña muestra de estos asesinos en serie la tenemos en: Obama, Clinton, Samantha Power y todo su staff político-militar, como antes en Bush, Bill Clinton o Reagan; en Blair, Major, o la recién llegada May y el tinglado de poder a su alrededor; en Sarkozi, Fabius, Hollande; en Merkel, CDU-SPD y, a veces los Verdes; en Aznar, el belicista, Zapatero el "pacifista", Rajoy, y a lo lejos en Solana y demás responsables militares de un lado y otro que se han ido sucediendo.
Por todo lo apuntado y por mucho más, sobre todo por lo que advierten los que siendo parte del sistema lo ven, es necesario recordar que en España tenemos bases militares y que somos un primer blanco militar a destruir a las primeras de cambio, lo que debería ser una alerta permanente para nuestra supervivencia, supervivencia que debe empezar por exigir cada día, en cada ocasión, en los parlamentos e instituciones, en los centros de trabajo y estudio y en la calle: "OTAN NO, BASES FUERA. NO A LA GUERRA, PAZ EN SIRIA Y EN EL MUNDO. 

 

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