sábado, 7 de noviembre de 2015

Hoy quiero escribir palabras viejas, de hace mucho,
al levantarme cansado de velar estrellas en la azotea
mientras el viento silbaba su lamento angustioso.
Soñaba despierto y de las brumas surgían mástiles
balanceando al son de la Internacional sin banderas.
Sentado ya ante una mesa con ordenador y sin libros
fui deletreando abecedarios perdidos en la memoria,
observando desde el ventanal figuras esquivas,
camiones cargados de inútiles objetos de mercado.
Y sintiendo de nuevo desazón por todo el tiempo pasado
sé que valió la pena pese al fracaso de un proyecto,
pues continúo anclado en una firme convicción e ilusión.
Compartiré de nuevo lucha y sacrificio codo a codo,
sin pedir mucho a los voluntarios acompañantes,
sólo que se crean lo que hacen y hacer lo que se creen.
Sé que un día, en un horizonte muy lejano todavía,
una luz en el más alto mástil alumbrará una bandera,
no será excluyente ni irá vestida de identidades ancestrales,
será roja, toda roja, sin dibujos, cálida en su sencillez,
una voz colectiva sonará al son fraternal de la Internacional.
QUE LA BANDERA ROJA Y LA INTERNACIONAL SEAN AL FINAL LOS SÍMBOLOS DE LA PAZ, LA JUSTICIA SOCIAL, LA LIBERTAD Y EL SOCIALISMO.






(Nota: no se interprete que la mesa sin libros es señal de desprecio hacia éstos. Al contrario pienso que tienen un lugar preferente sin necesidad de amasijos entre objetos.)

NO A LAS GUERRAS. NO A LA OTAN. NO A LAS BASES
BÉLICAS DE ROTA, MORÓN, VALENCIA Y ARAGÓN. 
RECONVERSIÓN DE LAS MISMAS EN BASES PARA LA
PAZ Y EL DESARROLLO SOCIAL DE LOS PUEBLOS.
LIBERTAD PARA CHELSEA MANNING. APOYO A
ASSANGE Y SNOWDEN  PARA QUE CONTINÚEN SUS 
DENUNCIAS DE LAS CONSPIRACIONES CONTRA LA 
SOBERANÍA Y BIENESTAR DE LOS PUEBLOS.

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