martes, 24 de mayo de 2011

MORENO OCAMPO, CÓMPLICE DEL CRIMEN.

Luís Moreno Ocampo, fiscal general del Tribunal Penal Internacional (TPI), ha decidido, siguiendo las ordenes de EEUU, Gran Bretaña, Francia y la OTAN, encausar a Gadafi,a un hijo de Gadafi y a un alto cargo del gobierno de Libia, por crímenes de guerra. Es repugnante contemplar como Ocampo obedece al pie de la letra a Obama y EEUU, país que ni tan siquiera ha aceptado el TPI. A ese lacayo siniestro no se le ha ocurrido encausar a la OTAN y a sus dirigentes por masivos crímenes de guerra contra el pueblo de Libia, ni por el asesinato de varios familiares de Gadafi. Ha actuado, además, cuando el gobierno libio, a petición de la Unión Africana y de otras instancias, aceptaba reiteradamente el diálogo para acabar con el enfrentamiento civil, algo que impidió la OTAN arreciando aun más los bombardeos. Es verdad que esto no nos debería extrañar ya que Ocampo cubrió y tapó los centenares de miles de asesinatos de EEUU y compinches en Irak, alegando en sus informes de contestación a varios centenares de denuncias al TPI, que, según la información de que disponía, los bombardeos y la invasión "no indicaban intención de atacar a la población civil", ni eran un "ataque decisivo" contra Irak, cuando los muertos ya tapaban la tierra. Tampoco vio delito en las torturas de los yanquis y cómplices en la cárcel de Abu Grhaib. Ni se inmutó cuando los sionistas masacraron a más de 1400 palestinos, niños, mujeres y hombres, en 2008-2009.
Si no conocían ustedes a Ocampo, ahora ya le conocen, es el cómplice necesario, en una parodia de justicia, que es sólo el fascismo enmascarado de EEUU y la OTAN. Parece que Garzón, ese bluff inventado por el sistema para dar la sensación de que se persiguen los crímenes históricos del franquismo, es, más o menos, un ayudante de Ocampo. Ocampo es, repito, tan responsable de los crímenes como los que los están cometiendo materialmente. Es otro más de la categoría moral de los que Machado decía: "por donde van, apestan la tierra".
Denunciar a este personaje es un acto de higiene democrática y de descontaminación de un parásito que está al servicio del imperio. Así debería divulgarse en todas las páginas en que se denuncia la guerra y a sus responsables. Que le defiendan sólo los que le mandan o aquellos que, en nombre de la ultraizquierda o del "humanitarismo democrático", avalan la actuación de la OTAN para evitar masacres. Son, a un nivel secundario, mamporreros de la guerra.


Interesante:
Rebelión. "Los espias mimados de Israel en Estados Unidos". Percy Fco. Alvarado.

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