sábado, 14 de mayo de 2011

GRECIA: LA SOLEDAD.

Una parte importante de los trabajadores y trabajadoras y de la juventud de Grecia ha realizado ya numerosas huelgas y manifestaciones en defensa de sus salarios y derechos sociales, frente a las decisiones del gobierno socialdemócrata y del partido conservador de hacer frente a la crisis a costa de las condiciones de vida y de trabajo de la mayoría de la población. El gobierno griego,el PASOK, y el partido conservador, gobernante hasta hace un par de años y responsable número uno de la situación de Grecia, se han puesto de acuerdo y trabajan en sintonía para aplicar sumisamente las políticas impuestas por los bancos alemanes, principales inversores en el país, por Alemania, por el Banco Central Europeo, FMI y Unión Europea, para salvar las inversiones y beneficios de los bancos y reflotar una economía afectada por el neoliberalismo, la especulación y la corrupción. Los ricos,como siempre, privatizan los beneficios y socializan las pérdidas. Ante ello, una parte importante del pueblo griego ha dicho reiteradamente que no está de acuerdo y ha hecho huelga y ha salido a la calle. Y, a lo mejor, no ganan y entonces, los oportunistas, despistados e indocumentados de allá, de acá, y de todas partes, exclamarán, para justificar su pasividad, falta de coraje y complicidad, "ya lo decíamos, no hay nada qué hacer". Y tranquilizarán su conciencia y continuarán con su sumisión al poder, venga de donde venga.
Desde aquí sólo quiero decirles a responsables sindicales, políticos y personas que hayan mirado hacia otro lado, dejando a los trabajadores y trabajadoras de Grecia solos ante el capitalismo de su país, de Europa y del mundo: ustedes tienen la culpa de su soledad, ustedes que han abandonado la decencia de una lucha por la dignidad y se han plegado a las exigencias del poder. Siento verguenza de formar parte de una sociedad incapaz de defender las reivindicaciones más elementales, la solidaridad de clase y una sociedad justa. Y siempre pasa lo que denunció Brecht, cuando vengan a por mí ya no quedará nadie para defenderme.

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