martes, 19 de abril de 2011

SOBRE DEMOCRACIA. KEYNESIANISMO, NEOLIBERALISMO.

La democracia que vivimos actualmente en nuestro ámbito occidental de referencia se puede definir casi con exactitud como la democracia "representativa",en la cual se eligen a las personas pero en la que nunca se puede elegir la política de fondo, la económica y financiera y la propiedad. Se puede hablar de que el pueblo cambia a sus dirigentes (no me gusta lideres), por otros dirigentes manipulados para perpetuarse. González-Aznar, Zapatero-Rajoy, Prodi-Berlusconi, Schröder-Merkel, Bush-Obama...Nada cambiará, salvo unas formas superficiales: el talante de Zapatero en contraste con la chulería de Aznar, la retórica brillante de Obama frente al simplismo de Bush, y pocas cosas más. No se trata sólo de las personas, sino de los grupos dominantes en el poder real. En las relaciones y cuestiones internacionales predominará siempre el interés. Aznar hizo una cruzada contra Cuba, Zapatero tiene unas relaciones de más respeto, que no es poco, pero en los grandes asuntos, como las decisiones para hacer frente a la crisis, el gobierno español siguió al pie de la letra lo mandado por el FMI, la UE o el mismo Obama, reduciendo derechos y servicios. Lo mismo que haría el PP si gobernase. Ahora, en la guerra contra Libia, se hace lo que mandan los EEUU y la OTAN.
En resumen, la democracia no se puede ver como una manera neutra de gobernar el mundo, sino como una forma de dominio de una clase contra otra, con todos los matices internos y contradicciones que tienen las dos clases en contienda. El llamado "estado democrático de derecho", que es sencillamente el estado burgués,
tiene leyes, instituciones y tribunales como un todo único a su servicio. En algunos momentos de la historia, después del crack de 1929, y de forma más clara y generalizada después de la IIª Guerra, con la derrota del fascismo, el estado burgués se vio forzado a un pacto con los partidos y sindicatos que conformaban el movimiento obrero organizado. Las clases dominantes, el estado burgués, hicieron unas concesiones laborales y socioeconómicas forzados por las circunstancias derivadas del papel que el movimiento obrero organizado había jugado en la derrota del fascismo. Así se mantuvo durante una larga etapa el keynesianismo, un capitalismo de "rostro humano", hasta que la socialdemocracia se fue transformando en social liberal y las derrotas sufridas en el plano social y político por la izquierda revolucionaria y de orientación socialista, junto con la posterior desaparición de la Unión Soviética como contrapoder, permitió al capitalismo adoptar rapidamente sus políticas más ultraliberales y reaccionarias, las que había guardado en la recámara. Y llegó el neoliberalismo, su globalización, su mercado financiero
y económico fuera de normas y controles. Es la realidad en el momento actual. Hoy no hay ni tan siquiera una democracia realmente representativa, sino la Dictadura del capital en su fase más extrema, el neoliberalismo. Hace tiempo ya que intelectuales y analistas de la realidad, lo han calificado de fascismo blando.
Ante esa realidad, el movimiento obrero organizado y sus aliados sólo tienen un camino: la lucha por una democracia no restringida a un núcleo minoritario de la sociedad, sino la democracia económica y social, la democracia obrera. Sé que es una tarea compleja y a largo plazo, pero es cuestión de creérselo para ponerla en marcha. La alternativa es quedarse donde estamos y seguir asistiendo pasivamente a la constante degradación de las condiciones de vida, conquistadas en un largo proceso de lucha histórica. Y el mantenimiento de un "tercer" y "cuarto" mundo, también en la periferia de la riqueza y el derroche de las ciudades del mundo economicamente desarrollado.

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