domingo, 16 de enero de 2011

Haití.

A un año de la catástrofe natural que se abatió contra un pueblo que vivía desde hacía mucho la catástrofe social, los datos numéricos fríos y las imágenes de desamparo humano que acompañan a los 250.000 o 300.000 muertos, son estremecedoras. Según informes de diversos organismos, de la ayuda comprometida por los estados para hacer frente a las necesidades más básicas de la población y para el inicio de la reconstrucción, sólo un 10 por cien ha llegado a su destino. La mayoría de la población damnificada, que perdió familiares, vivienda, trabajo quien lo tenía, sobrevive hacinada en campamentos en medio de lodazales y basuras. La atención médica elemental, dispensada por algunas ONGs y por el equipo de sanitarios cubanos, silenciados por la mayoría de gobiernos y medios de comunicación, es incapaz de dar abasto a tantas necesidades. Al cabo de un año, ni siquiera se han limpiado el 10 por cien de los escombros, por falta de planificación, maquinaria y personal organizado al efecto. Los bulldozers, camiones y gruas son escasos. Después de tanta propaganda de las tropas solidarias, especialmente de las estadounidenses, el material de desescombro que éstas podrían utilizar no existe ni se le espera. El gobierno corrupto de Haití no tiene ninguna autoridad política, y mucho menos moral, para hacer otra cosa que no sea amañar elecciones. Y las NNUU y gobiernos de los paises más ricos, que se rasgaron las vestiduras de dolor en su momento, ahora callan desde su pasividad. No tengo posibilidades de hacer nada para que cambie esa realidad salvo exigir que se cumplan los compromisos, en dinero controlado, al servicio de los haitianos y no de negocios a costa del dolor, en alimentos, atención médica y medicinas, reconstrucción de viviendas e infraestructuras básicas. Todo ello precisaría de una planificación de necesidades, recursos y esfuerzos, que es lo que debemos reivindicar de cada gobierno en cada país, para intentar que dentro de un año podamos decir que se han cumplido gran parte de los programas y la situación de la gente es radicalmente distinta.

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