jueves, 15 de julio de 2010

Debate de la nación: mesa de poker entre tahúres

Era un debate sobre el estado de la nación pero las circunstancias "históricas" del Estado lo convirtieron en una partida de poker. Un croupier al que se le caían las cartas al barajarlas miraba fijamente a un jugador que apostaba pero no ponía el dinero encima de la mesa y, alrededor de los dos, otros jugadores con fichas de calderilla contemplaban los faroles de uno y otro. Desde el principio se mascaba que aquello sería una timba más sin ninguna consecuencia práctica. Se desprestigiaría aún más el casino con lo cual se debería volver a la calle a jugar a chapas. Vayamos al grano empezando con un punto y aparte.


Era un debate sobre lo que pasa y lo que pasa es que hay una crisis económica, social y política. Si escuchamos a los oradores, practicamente a todos y a todas, llegaremos a la conclusión de que eso de la crisis es un fenómeno natural o parasicológico que no se sabe dónde y cómo nace. Según el presidente del gobierno esta crisis es diferente a todas las demás, afecta a todo el mundo y además cambia de imagen y de carácter a cada momento, en una verdadera metamorfosis que ni Kafka imaginó. Es como un virus contra el cual todavía no se ha encontrado la vacuna,pero ello llegará con las medidas que se han tomado, aqui y en todas partes, recortando salarios,pensiones,derechos y privatizándolo todo. Ni una sola palabra del capitalismo,ni siquiera del neoliberalismo como expresión asilvestrada de éste, ni del sistema financiero corrompido hasta la médula, ni de los especuladores, ladrones y mercenarios que lo sustentan y del cual se enriquecen. Para Zapatero y lo que representa ( gobierno, partido y apoyos varios) la crisis va y viene de vez en cuando, ya anunció otras, pero forma parte de la naturaleza de las cosas como el sol, la luna, las mareas y el viento de levante. Como anunció Fukuyama, para Zapatero, ya no existen sistemas económicos diferentes, ni ideologías, ni programas políticos confrontados.


Y del llamado lider de la oposición, ¿qué?. Como Rajoy está de acuerdo con la política del gobierno, aunque si puede irá más allá, le queda el recurso de decir que a Zapatero se la han impuesto pero que éste la hace tarde y mal. Ni siquiera ve la necesidad de explicar lo que el PP defendía hace un año y mucho menos lo que defiende ahora,no sea caso que se les vea el plumero. A estas alturas de la película es tan parecida la política del PSOE y del PP que no se pueden establecer diferencias significativas: defienden el mismo sistema, la misma política económica, social y fiscal. De ahí el afán de los dirigentes del PSOE de acusar al PP de no arrimar el hombro,ya que ante la crisis defienden lo mismo, y del PP, con igual énfasis, el váyase que ya gobernaremos nosotros, que somos los que sabemos. Es una disputa por el poder, para hacer lo mismo en los grandes asuntos que conforman el sistema. El debate entre los dos gigantes del hemiciclo ha sido patético, de patio de parvulario, un escarnio de la política. Pero todos ellos y ellas tan contentos, escudriñando las opiniones de sus aliados en los medios de propaganda para sentirse realizados. Francamente, creo que la política debe refundarse sobre la base de las ideas, la maldita ideología, los programas políticos y el coraje y la honestidad para defender lo que se cree mejor para la sociedad y no para el beneficio propio y el obsceno gozo de un miserable poder. Esto no lo hará nunca la derecha ya que lo actual le va bien. Esto debe hacerlo la izquierda que no renuncia a su personalidad, sea radical o más moderada, y también los demócratas que actúan por razones morales y por inteligencia. Obviamente, los comunistas estaremos en primera fila.


¿ Y los demás ? CiU más de lo mismo, puro neoliberalismo económico, ya se lo decían al gobierno,igual que el PP, hace mucho;ahora aplauden las medidas dictadas y piden más. Entre neoliberalismo económico y pragmatismo identitario,sin defender la independencia de Catalunya, CiU, por boca de su portavoz cristiano-demócrata, quiere la estabilidad catalana, española,europea y mundial, eso sí basada en el sistema actual, defendido por todo el occidente civilizado y por el papa de Roma. Por ello hace un discurso eclesiástico que, parece ser, convence por su "sentido común". El PNV, que tiene un excelente portavoz ,está de acuerdo con la política del gobierno pero,naturalmente, dice qué hay de lo mío. Todos ellos forman el cuerpo duro e inamovible del sistema que, frecuentemente, se ve acompañado de otros socios, en teoría más a la izquierda.
El representante de ICV, aparte de algunas cuestiones de carácter social y reprochar a Zapatero el haberse echado a los brazos de Merkel y compañía, se dedicó a lo suyo,en plena sintonía con el nacionalismo. El portavoz de IU, dijo cosas que no por conocidas sobraban, aunque adoleció de un par de afirmaciones contundentes sobre la crisis y sus responsables, y de una propuesta breve, concisa y categórica de IU para defender los derechos e intereses de amplios sectores sociales, hoy atropellados por el capitalismo español e internacional.
En conjunto,en muchos momentos más parecía un monólogo reiterado sobre el estado de las autonomías, la soberanía, el sexo interpretable de la constitución y la independencia como espada de Damócles, que no un verdadero debate sobre la realidad económica y social, las causas de esta realidad, la reforma constitucional para encauzar la solución de los problemas en un escenario democrático en el que cada opinión y propuesta se expongan con claridad. La legislatura continuará y me temo que en el próximo debate tendremos problemas parecidos encima de la mesa. Estoy convencido que España, y Europa, necesitan un cambio social y político profundo. No hay una conciencia mayoritaria de ello ni las fuerzas para impulsarlo, pero la realidad cambia si hay voluntad y convicción para hacerla cambiar.

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